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ME DICES QUE NO EXISTE LA MUERTE
Me dices que no existe la muerte. Y sin embargo yo sé que voy a morir, que soy ese trozo de carbón que se consume, esa corteza de árbol que flota sobre el río, ese largo farol que escupe vidrio derrotado y se pregunta dónde desemboca el océano.
No existen caracoles mansos, sino cansados de llevar la casa a cuestas o de mirar piedras en el fondo del destino, incapaces de desplegar sus alas y volar.
Yo también voy en serio. Y pienso como tú, que la vida existe. Es más. Pienso que la vida existe en mí y que no existe sin mí, pues cuando muera terminará el concierto de las horas con luz que la armonía trazó para mí y el apagón de todo será universal.
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